Son incontables las veces que he sentido que el corazón se fuera a quedar sin sangre, tantas las veces que he dejado que mi mente cree momentos imaginarios y que luego son desechos en lágrimas de lamentos inmaduros y a pesar de ser tantas las veces, sigo canina el por las mismas piedras que fallan y dejan una marca al caminar, prácticamente camino sobre rastros color Escarlata, y sigo olvidando con cada puesta del sol, y creando esperanza en cada mañana cuando el sol se alza, de allí vengo con los ojos remojados en agua un poco salada, a dejar las mismas memorias, ni siquiera aquellas que fueron talladas por el metal pueden hacerme caer en cuenta de los errores que cometo y al parecer siempre son los mismos.
No con todo esto al regresar a donde todo comenzó, busco y evitó las miradas de quien pudo ser el que dejó la marca más grande en mi ser, creyendo que las cicatrices fueron hechas por la vanidad y no por la ingenuidad, pero me escondo en los rincones tratando de parecer normal, porque para mí te sigues pareciendo a un fantasma que a pesar que nadie ve, me deja perplejo con sólo vislumbrar tu silueta.
No hay rincón en el mundo que no me lleve a pensar en lo que pudo ser y no fue, en las opciones que hay y que no se dan, en ver que trato de superar viejos hábitos pero como necesidad es incontrolable, mi oraciones han sido oídas pero me niego aceptar el perdón, lógicamente mío por ser estúpido y seguir invocando emociones que llevan desde la alegría hasta llorar una vez más. Aún no se cual sea la manera perfecta de poder pasar página y no caer en los obscuros recuerdos.
No con todo esto al regresar a donde todo comenzó, busco y evitó las miradas de quien pudo ser el que dejó la marca más grande en mi ser, creyendo que las cicatrices fueron hechas por la vanidad y no por la ingenuidad, pero me escondo en los rincones tratando de parecer normal, porque para mí te sigues pareciendo a un fantasma que a pesar que nadie ve, me deja perplejo con sólo vislumbrar tu silueta.
No hay rincón en el mundo que no me lleve a pensar en lo que pudo ser y no fue, en las opciones que hay y que no se dan, en ver que trato de superar viejos hábitos pero como necesidad es incontrolable, mi oraciones han sido oídas pero me niego aceptar el perdón, lógicamente mío por ser estúpido y seguir invocando emociones que llevan desde la alegría hasta llorar una vez más. Aún no se cual sea la manera perfecta de poder pasar página y no caer en los obscuros recuerdos.
Comentarios
Publicar un comentario