Parte 1: Cuando en medio de la sulfuracion de la juventud, cuando en medio del disfrutar tan solo del día a día, de pronto una noche de esas que el sueño es casi inconciliable, y conectado a la computadora como cualquier otro ser humano, comencé hablar con alguien, quien parecía ser tan común como cualquier otro sujeto de la sociedad. Transcurrieron los días y la amistad iba viento en popa, de momento fueron palabras, luego fueron las fotos y así en llamadas que duraban horas o de 5 minutos pero que me dejaban una sonrisa por horas, en eso se convirtió una simple noche de chat. Ya la necesidad de saber de que estaba haciendo aya o de lo que yo hacia acá era casi era imposible de saciar, lo mas obvio era por lo menos ver su rostro de frente, no fue muy difícil concretar una "Cita" si así se puede llamar, por que normalmente en esas reuniones es donde uno interactua con el otro y se conoce pero, ya habíamos hablado tanto por teléfono que yo creía conocer casi todo de la voz ...
Por que hasta lo mas dulce viene del chocolate mas amargo.