Por culpa de las humillaciones es que cometemos las mayores equivocaciones, nos da vergüenza que nos equivocamos y no basta con nuestra tristeza si no que también la alegría de otros tortura nuestra misma presencia, no hay nada que hacer, de mi parte ocultar el rostro, de parte de otros romperle la cara al que esta delante, pero al fin y al cabo de nada sirve, y tan solo viendo de lejos y humillados nos damos cuenta quien en realidad esta dispuesto a ayudarnos y no a derrumbarnos, darme cuenta de eso llevo tiempo, como todas las reflexiones, ahora entiendo por que mi abuela siempre tiene la razón.
La experiencia siempre habla no el egocentrismo, las enseñanzas se quedan las emociones siempre se marchan.
La experiencia siempre habla no el egocentrismo, las enseñanzas se quedan las emociones siempre se marchan.
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